Celebre por una vez una Navidad diferente
Â
 La Navidad tiene lugar en la actualidad más que nunca, aunque la mayorÃa sentimos que lo que se nos presenta como Navidad es en definitiva de una patraña. Al fin y al cabo es el nombre de Jesús el que se utiliza como reclamo, por eso merece la pena preguntarse: ¿Qué dirÃa hoy en dÃa Jesús sobre todas estas luces y trajines navideños? ¿Cómo se comportarÃa El? ¿Qué nos aconsejarÃa y qué harÃa? Sin embargo a pesar de la ridiculización de una fiesta navideña tan mundana, Su fuerza brilla en cada corazón de buena voluntad.
 Aprovechemos el momento y no olvidemos reflexionar sobre nuestra vida; celebremos la Navidad los doce meses del año, o recordamos una y otra vez que el Niño del pesebre se convirtió en adulto, que Cristo resucitó y que nuestro Redentor nos trajo una enseñanza. Jesús, el Cristo, llama una y otra vez a la puerta de nuestro corazón. Y nos dice: â??Yo, Jesús, el Resucitado, traje a los hombres la enseñanza de los Cielos. Fui crucificado y resucité, regalé a todas las almas y hombres el destello de la libertad, de la resurrección, una luz en el camino hacia el hogar del Padre. Mi vida como Jesús fue y es el amor del Padre eterno por Sus hijos, pues Yo Soy el camino, la verdad y la vidaâ?.
 Jesús, el Cristo, llama por tanto una y otra vez a la puerta de nuestro corazón y nos pregunta: ¿Me dejas entrar?, ¿Me ofreces albergue en tu corazón, practicando lo que te enseñé siendo Jesús de Nazaret, es decir, las legitimidades del amor, del Cielo y la luz redentora, para que conmigo vayas al Padre? Yo Estoy muy cerca de ti. ¿Quieres abrirme tu corazón? Asà busca albergue el Hijo de Dios en nosotros.
 Estimados amigos celebren por una vez una Navidad diferente. Tal vez haya quien quiera reflexionar sobre esto. Merece la pena porque fue el Hijo de Dios quien vino hace 2000 años como Corregente del Cielo a nosotros, como el niño Jesús. Creció con MarÃa y José, sus padres. Y estuvo acompañado por el EspÃritu, Su Padre, nuestro Padre. Nuestro Padre eterno nos envió a Su Hijo, para que nos trajera la fuerza de la vida desde la fuerza primaria. Es la fuerza redentora. Y en el Gólgota, en la cruz, se desprendió de su herencia divina con las sencillas palabras: “Está consumado”, asà Su gran regalo de amor entró en nuestras almas. Desde entonces la luz del Cielo nos sostiene y apoya. Y nos muestra también el camino de regreso a la casa del Padre.
Â
Â
Â
Radio Santec
Teresa Antequera Cerverón
      73891412-W
www. radio-santec. com